Pablo & Karol

Fotografía de boda documental en Sabinillas

Pablo tiene raíces argentinas; Karol, brasileñas. Ambos crecieron en España, pero el destino, y un grupo de amigos en común, decidió que sus caminos no se cruzaran hasta años más tarde. Se encontraron, se enamoraron y el resto nos trajo hasta este día tan especial.

A Karol ya la conocía de antes; de hecho, ya habíamos hecho una sesión de fotos juntas. Que decidiera seguir confiando en mí para el día de su boda, con las expectativas tan altas como las tenía, fue un regalo precioso y una responsabilidad que asumí con todo el corazón.

"Conozco a Alba desde hace tiempo y sé lo bien que trabaja. Cuando le pedí que nos hiciera las fotos de la boda me sorprendió muchísimo, porque salieron mucho mejor de lo que esperaba (y tenía las expectativas allá en lo alto). Son hermosas y cada vez que las miro es como si volviera a ese día tan especial. Ella hizo un trabajo increíble para hacernos sentir cómodos y relajados a la hora de las fotos, nos guió con las poses y nos sentíamos en una película, jajajaja".

Karol, la novia.

Por eso también me gusta estar presente en los preparativos, porque es en ese momento previo donde por última vez estarán solos para después unirse y comenzar una nueva etapa juntos. Es el instante donde, rodeados de amigos y familiares, ríen o incluso lloran de emoción al ver a la novia vestida y entender por fin la importancia de ese día. Y porque es tan importante, es preciso que yo esté ahí, guardando esos momentos.

El aura de una película: Los preparativos y el valor del tiempo
fotografo boda málaga
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El día de la boda me gusta no solo capturar a los novios, que por supuesto son los protagonistas, sino también el contexto, el espacio y a los amigos. Creo que eso es lo que marca la diferencia entre contar una historia o simplemente pulsar un botón y ser un crack con la técnica fotográfica. Es entender la emoción e ilusión del momento, al igual que todo lo que conlleva una boda: no es solo el gran día, sino también toda la preparación anterior en la que los novios han estado tan implicados, ilusionados porque los invitados estén a gusto, felices y se lo pasen bien.

Por eso, también capturo el espacio y los detalles de la decoración en la que habéis estado tan implicados durante meses y la ilusión de vuestros amigos y familiares por compartir ese día con vosotros.

Contar una historia completa

En la fiesta siempre nos divertimos y sacamos lo mejor de nosotros. Me incluyo en el baile porque me encanta la emoción que le ponen vuestros invitados, y es la mejor forma de captar esos bailes improvisados que muchos solo harían a solas en su habitación. Algunos se atreven incluso a darse un chapuzón en la piscina y, por supuesto, es algo que no me pierdo.

La locura de la fiesta

En resumen, mi trabajo consiste en guardar los recuerdos de un día muy especial, reflejando el amor no solo de una jornada, sino de todos esos días que os han traído hasta aquí, editándolos con cuidado y precisión para que los podáis disfrutar durante muchos años.

El "respiro" de 25 minutos en el campo de golf

La boda se celebró en una finca de Sabinillas, Málaga, una zona muy ligada a la cultura del golf. Aprovechando este entorno, decidimos hacer la sesión de recién casados en un campo de golf cercano.

A veces, a las parejas les da miedo salir del evento por temor a perderse algo o a robarle tiempo a sus invitados. Pero, por experiencia, os puedo asegurar que el día de la boda es frenético. Todo pasa volando, saludas a unos y a otros, y cuando os queréis dar cuenta ya es hora de cortar la tarta.

Tomarnos este tiempo de unos 25 minutos marca la diferencia. Realmente no os roba tiempo, sino que lo ganáis para vosotros. Al final salen fotos muy chulas donde conectáis de verdad el uno con el otro, en un momento que no volveréis a repetir con esa misma emoción. Por supuesto, también podéis llamarme para haceros una sesión de pareja en cualquier otro momento, pero por experiencia sé que este ratito es especial y os permite volver al evento con fuerzas renovadas.

Mi objetivo principal en cada boda, además de crear imágenes bonitas, es que os sintáis cómodos, relajados y libres de preocupaciones para que podáis disfrutar de verdad.

Siempre busco que vuestros recuerdos tengan un aura de cine. ¿Por qué de cine? Porque el buen cine consigue envolvernos de tal manera que sentimos lo mismo que sus personajes; somos capaces de vivir lo que ellos viven aun sin estar ahí. Eso es exactamente lo que deseo que sintáis vosotros y vuestra familia cuando, dentro de 10 o 20 años, os sentéis a ver las fotos juntos.

Si estáis organizando vuestra boda o si, simplemente, os habéis quedado con las ganas de regalaros una tarde para vosotros, sin necesidad de que haya un altar de por medio, para tener vuestras propias fotos de pareja, escribidme. Me encantará conoceros y que empecemos a dar forma a vuestro recuerdo.