José & Roza
El encuentro de dos mundos


Hay historias que parecen escritas por el destino. El amor de Roza y José nació en Addis Abeba, entre proyectos de cooperación internacional y sueños compartidos. Ella, de Etiopía; él, de Madrid. Dos culturas, dos lenguas y un mismo latido que hoy encuentra su hogar a orillas del Mediterráneo, en el corazón de la Costa del Sol.
Para celebrar esta unión, elegimos un lugar donde el tiempo parece detenerse: Casa de la Era. Situada a pocos minutos de Marbella, esta finca es una joya escondida entre el mar y la montaña que conserva el alma rústica de Andalucía con una elegancia refinada. Su icónica "Era", bañada por la luz dorada del atardecer, se convirtió en el altar perfecto para una historia que desafía cualquier distancia.
Casa de la Era, un refugio en Marbella








La mañana comenzó con la dulce serenidad de los preparativos. Roza, cuya sonrisa ilumina cada rincón, encarna una elegancia natural que cautiva. Bajo las manos expertas de la maquilladora Laura Ortega, su luz propia se vio realzada con una sofisticación sutil.
El primer vestido de Santos & Eva Novios, etéreo y delicado, envolvía su figura mientras la brisa andaluza jugaba con las texturas. Por su parte, José se preparaba con la calma de quien sabe que está a punto de encontrarse con su destino, impecable en un traje de corte clásico que reflejaba la importancia del momento.
Luz, raíces y calma






Lo que hizo esta celebración única fue la mezcla vibrante de tradiciones. Roza sorprendió con un segundo look de Santos & Eva, moderno y ligero, que combinó magistralmente con accesorios tradicionales etíopes, un homenaje a sus raíces y a su gente.
La música marcó el ritmo de una tarde mágica: desde la energía de los tambores africanos hasta la pasión de un cuadro flamenco. En Casa de la Era, cada detalle fue un puente entre dos continentes, recordándonos que cuando el amor es auténtico, fluye más allá de cualquier frontera para crear una historia eterna.
Una Fusión de Culturas












Hoy, instalados en el pintoresco pueblo de Casares, Roza y José son el testimonio vivo de que no existen barreras para el corazón. Fue un honor documentar esta fusión de mundos en Marbella, capturando no solo imágenes, sino la energía de una unión que ya no conoce de límites.




La intimidad del mediodía
Bajo el intenso sol del mediodía mediterráneo, decidimos perdernos por los rincones más tranquilos de la finca. Fue un momento de pausa necesaria, un paseo por los jardines y los rincones de Casa de la Era donde Roza y José pudieron disfrutar de su cercanía, lejos del bullicio.
Buscamos las sombras suaves y los rincones donde la piedra refresca el ambiente, permitiendo que la sesión de pareja fluyera de forma orgánica. Estas fotografías de exteriores son el reflejo de esa calma que solo se encuentra cuando el entorno y la pareja conectan sin prisas.
















Como fotógrafa, una de mis prioridades es realizar un timing exhaustivo del horario de la boda. Al contrario de lo que se suele pensar, ser ordenados y seguir un plan detallado no resta espontaneidad; al revés, es lo que permite a los novios disfrutar con plenitud.
Saber exactamente en qué rincón del lugar la luz será perfecta a cada hora me permite guiar a la pareja con seguridad. De esta forma, ellos solo tienen que preocuparse de una cosa: sentir. Un buen timing evita que los novios se sientan perdidos en la emoción del evento y garantiza que las fotos capturen la mejor versión de su día, aprovechando cada espacio de la finca en su momento óptimo.
Cada unión es un mundo nuevo y me encantaría conocer el vuestro. Si buscáis una mirada que aprecie la honestidad de los momentos y la riqueza de vuestras raíces, estoy aquí para escucharos. Contadme vuestra historia y hagamos que perdure para siempre.
